Restricciones o atracones
Saltarse comidas, contar calorías obsesivamente, episodios de comer en exceso seguidos de culpa.
Educación alimentaria para niños, adolescentes y jóvenes. Sin dietas restrictivas, sin moralizar la comida — con foco en hábitos sostenibles y prevención de trastornos alimentarios.
La nutrición infanto-juvenil mira el comportamiento, el contexto familiar y la relación con la comida — no un número en la pesa.
La relación con la comida se construye en la infancia. Si algo se desordena, vale la pena ordenarlo a tiempo.
Saltarse comidas, contar calorías obsesivamente, episodios de comer en exceso seguidos de culpa.
Pérdida o ganancia rápida de peso, fatiga, caída del cabello, baja de rendimiento físico o académico.
Niño o adolescente que come menos de 10 alimentos diferentes, o que rechaza grupos completos.
Comentarios frecuentes sobre el peso propio, comparaciones con redes sociales, ejercicio compulsivo.
"Creo que la alimentación no se trabaja solo desde lo que una persona come, sino también desde su historia, sus emociones y su contexto familiar. Mi forma de acompañar busca ser cercana, respetuosa y realista, sin juicios ni exigencias."
No trabajamos con dietas restrictivas, especialmente en niños y adolescentes en crecimiento. Diseñamos planes alimentarios individualizados que apuntan a hábitos sostenibles, no a metas de peso a corto plazo.
Con paciencia y método. Evaluamos posibles causas (sensoriales, conductuales, médicas), trabajamos con los padres en estrategias graduales y, si corresponde, coordinamos con psicología o pediatría.
Sí, en su componente nutricional. Los TCA requieren tratamiento multidisciplinario — por eso en Umma trabajamos coordinadas con psicología y pediatría. Si el caso requiere mayor complejidad, derivamos a un equipo especializado.
Depende del motivo. Algunos casos requieren 3 a 4 sesiones; otros, un acompañamiento sostenido durante meses. La primera consulta nos sirve para proponerte una estimación clara.