Cambios sostenidos de ánimo
Tristeza, irritabilidad o llanto frecuente que dura más de dos semanas y afecta el día a día.
Acompañamos a niños, adolescentes y jóvenes adultos en momentos donde algo se siente desordenado. También a sus padres, porque la familia es parte del proceso.
Si algo te preocupa de tu hijo o de ti mismo como joven, es razón suficiente para conversar. Estos son algunos de los motivos por los que las familias nos consultan.
Ninguna señal sola es diagnóstico. Pero si una de estas se repite por semanas, conversemos.
Tristeza, irritabilidad o llanto frecuente que dura más de dos semanas y afecta el día a día.
Dejar de ver amigos, perder interés en actividades que antes disfrutaba, encerrarse en la pieza.
Caída brusca en rendimiento, evitación del colegio, dificultad para concentrarse en tareas habituales.
Autolesiones, consumo de sustancias, descontrol de impulsos o cualquier conducta de riesgo.

"Cada proceso terapéutico es único, por eso me importa conocer a la persona más allá de sus síntomas o dificultades. Busco generar un espacio cálido y de confianza, donde adolescentes, adultos y familias puedan sentirse acompañados con respeto y cercanía."
Agendar con Javiera
"Acompaño a personas y sus familias en un proceso que lleve a vivir una vida que valga la pena ser vivida, desde la cercanía que me caracteriza. Sigo en un constante camino de aprendizaje para siempre dar lo mejor para mis pacientes."

"Trabajo centrándome en el vínculo con el adolescente, en su contexto y en la entrega de herramientas para solución efectiva y a largo plazo."
Agendar con Josefa
"Creo profundamente en construir un espacio terapéutico seguro, genuino y sin juicios. Me interesa comprender la historia, emociones y necesidades únicas de cada persona. Trabajo acompañando procesos de regulación emocional, identidad y cambio, desde un vínculo cercano, humano y colaborativo."
Consultar disponibilidadDepende del motivo de consulta y de cada caso. Algunos procesos de orientación se resuelven en 6 a 10 sesiones; otros requieren un trabajo sostenido de varios meses. En la primera consulta te damos una estimación realista y revisamos juntos cómo vamos.
Sí. Desde los 14 años aproximadamente trabajamos directamente con el adolescente, respetando su confidencialidad. Los padres reciben devoluciones periódicas acordadas con el joven. Es un equilibrio que conversamos al inicio.
El equipo se reúne periódicamente para revisar casos donde participan dos o más especialidades. Por ejemplo, en un cuadro ansioso con dolores físicos, psicología y pediatría comparten el plan. Con tu consentimiento explícito, siempre.
No. La mayoría de las familias que llegan no tiene un diagnóstico previo — solo una preocupación. La primera consulta sirve exactamente para eso: ordenar lo que está pasando y decidir juntos cuál es el siguiente paso.